Hoy fue uno de esos días donde la pase hermoso y estube feliz. Pero no es de eso de lo que quiero hablar.
Ayer:
Ayer tube que asistir al colegio, luego de un Jueves en el que me la pase llorando y tratando de solucionar "problemitas".
Entro al colegio, con sus monótonos colores grisáceos y la parsimonia mañanera de caminar por ese frío asfalto del patio de entrada. Obvio, no veo a casi nadie; era tempranísimo. No llegaban a ser las siete de la madrugada y yo postrada contra la pared del Instituto leyendo"El Paradigma de la Línea según Platón". Miro el esquema que está en mis apuntes y las novecientas palabras garabateadas por el apuro de seguir a la profesora. Suspiro. Pienso...
Me zambullo en los pocos momentos que filosofo acerca de la vida y de las injusticias y me río de mí misma y mis aspiraciones irreales de cambiar el mundo. De repente decsubro que ya había comenzado a venir la gente. En eso diviso a una amiga del alma y me pongo a conversar con ella de lo que había que estudiar para la Lección Oral de Historia.Comentamos que las dos habíamos faltado y siento una tibia mano tomar la mía.
Volteo exhaltada, pero sintiendo un perfume a mentas muy familiar; y me encuentro con los ojos azules de Federico. Sonrío y me olvido de donde estoy parada. Nada importa más que él y esa mirada. Entre ambos nos sonreímos sumergidos en ese momento y escucho que mi amiga (Julieta) me dice que se va. Yo le digo que nos vemos en clase y me dedico a seguir a mi novio, que me lleva al patio donde formamos, mientras me abraza y me da melosos besos en la mejilla (No nos podemos besar en el colegio).
Voy a saltear la larga explicación de formar, despedirme de Federico, saludar a mis amigas y demás. Voy directo a la explicación de lo que sucedió llegando el primer recreo:
Durante el período del Primer Recreo, que dura apróximadamente diez penosos minutos, yo me dedico a ver a mi novio; porque después no lo veo en todo lo que resta del día. Y esto es algo re contra sabido por mis amigos. Pero ese día en particular un "no tan amigo" se dirige a mí y me reclama el que nunca ve a mi novio por mi culpa. Y en mi cabeza surge el pensamiento de que yo soy la novia y ya tampoco casi lo veo. Yo por supuesto no le hago caso, no lo considero quien para reclamar nada. Además estoy cansada de aquella persona; pues me vive insultando.
Pasa el recreo y es la hora de subir al Salón, me despido de mi amor sabiendo que no lo volvere a ver. Subo al salón y dicha persona se sienta enfrente comenzando a hacer todo tipo de reclamos; mientras YO trato de no insultarlo, ni nada parecido. Pero me molesto mucho la actitud de insultarme sin haber hecho nada. Palabras como que por mi culpa esto y el otro. Y yo con el pensamiento de "¿Perdon?" martillando mis pensamientos:
Es injuto de lo que se me acusa.
No soy ninguna clase de veneno.
Y aunque tampoco soy la mejor persona....
No veo motivos para tal ofensa que se me ha hecho.
Estoy comenzando a cansarme,
Estoy comenzando a olvidarme.
No tendre más miramientos,
No habra nuevas excepciones.
Yo sé que estoy llegando a mi límite,
Y no me refugiaré en lágrimas.
Sé que se ha desbordado todo
Y que estoy cansada.
Espero encontrar la solución para manejar la situación.