Es temprano en mi mente, todo es confuso en mis lagrimales y de hace tiempo que he estado recurriendo al momento eterno del pensamiento.

Noto que ya no soy esa pequeña niñita de seis años que juega libremente en el pasto. Ya no hay deseos ilusorios de un caballo de plata y un vestido color oro. Es evidente que he cruzado la etapa de decirle a mis imaginarios amigos lo buena persona que deseo ser. He pasado la juventud dorada donde la Inocencia me inculca valores inviolables.

Hoy me encuentro en mi hogar, con la estatura de una chica jovial; con la mirada de una adolescente llegando a la adultez...Pero aún así no puedo olvidar mi mortificador pasado, los años de "Gloria" ajena donde me condenaba a torturar las mentiras que de mi boca surgían. Las penurias incandecentes que me quemaban por dentro al escuchar aquellos gritos y al soportar aquellos golpes a mi personalidad.

Hoy permanezco en una regla de tres averiguando incógnitas del por qué:

¿Por qué me perdí?

¿Por qué sufro?

¿Por qué nadie me quiere como soy?

¿Por qué no me dejan ser YO?

¿Por qué siempre lloro?

¿Por qúe no puedo recordar quién fui?

Por qué, por qué, por qué...

Han pasado ya cuatro años desde mi maldita enfermedad de la popularidad y la aceptación. Cuatro invisibles años que han dejado su huella imborrable en mí. Por las noches sigo asustándome de lo que me pueda convertir. Y por las mañanas sigo mirándome al espejo tratando de encontrar un rasgo que haga que me aprecie a mí. Aún me sigo encarcelando en mis adentros tratando de descifrar todo aquello que sucedio. Y no puedo seguir así...

Ya ha pasado mucho tiempo y aún no cierra la herida. Las crueldades que he pasado y las mentiras que me consumieron. Ya no puedo seguir tratando de entender, porque no hay respuesta lógica a lo que me sucedió. No puedo seguir diciéndome lo mala persona que soy y que fuí.Quiero terminar con todo esto.

Ya han pasado demasiados meses desde que tuve anemía y me marché de aquel colegio. Ya han pasado las personas que me lastimaron, y hoy intenan volver a mi vida.

La historia se repite y no sé como salir de ella. No quiero volver a ser aquel mounstro de la sociedad que busca una falsa aceptación. Quiero ser YO, quiero saber quién soy y quién fuí. Solo tengo a mi tinta y a mi fiel pluma para encontrarme; pero si me alejo de ellos vuelvo a caer en la triste alienación de la humanidad que me rodea:

"Amigos ya casi no existen, confidentes engañosos que me traicionan por la espalda clavándome espadas que me dejan suspirante en mis agonías.

Familia que sigue vigente en mi alma, pero que no tienen conciencia de lo que me pasa. No quiero involucrarlos, quiero salir yo sola de este enredo en el que me metí.

Compañeros no hay, son todos un espejo roto que marca cómo debe verse una persona para ser aceptada; y no quiero caer de nuevo en eso.

Profesores que no hablan, que permiten injusticias en sus aulas. No quiero escudarme en ellos.

Solamente tengo a mi novio, mi mayor escudo, mi tintero infinito con el que día a día trato de descubrir esas "x" en mi ecuación matemática de la vida.

Y por supuesto a mi Coctelera y a Homero que me ayudan seguir, que me dejan abrazos imperceptibles, que me sacan sonrisas en mis inviernos perdidos."

Es un momento de cambios, al fin me he decidio. Quiero recobrar mi persona y mi futuro. No me recargare en personas que lo único que hacen es maltratarme. Aunque me cueste mucho mantener mi palabra, lo cumpliré. No quiero ser el trapo de piso con el que los demás limpian sus errores y desastres.

C. Angeliqe